El País.
Las cifras de matrimonios adolescentes son tan mínimas que los sociólogos las desprecian por su insignificancia estadística. En el primer semestre de 2010, solo cuatro chicos menores de 17 años se casaron y 64 muchachas de la misma franja de edad. Los matrimonios tempranos no eran tan inusuales hace algunas décadas, pero no han dejado de descender, año a año.
En España puede contraerse matrimonio con 14 años, con un permiso judicial, o sin él cuando la familia está a favor y nadie se opone. En otros países, sin embargo, esa edad suele elevarse a los 16. Francia, por ejemplo, la subió recientemente a los 18, sobre todo para igualar la que se exigía a los hombres y a las mujeres, que era distinta.
Las sociedades actuales entienden que lo óptimo es prolongar la infancia y la adolescencia, atendiendo a otros valores, como la continuidad en los estudios o la madurez emocional, que podrían quedar relegados si se cruza una boda.
Las Naciones Unidas y otros organismos internacionales recomiendan que la edad mínima para casarse sea de 16 años y algunos expertos que trabajan en la reforma de la Ley de Protección a la Infancia han recomendado a la ministra de Sanidad, Leire Pajín, que atienda estas sugerencias. A Pajín el debate le parece "bueno y oportuno", según declaró ayer a la radio RAC1, pero descarta que se vaya a recoger esa petición en esta legislatura.
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